En lo que algunos han dado en llamar el "giro social" de la lingüística, esta disciplina dirigió parte de su atención desde los años setenta al estudio de la lengua no como sistema, sino como práctica social, en uso. Entre las muchas consecuencias de interés que conllevaba este giro, el surgimiento y expansión de los estudios del discurso era una de las más interesantes.
Los estudios del discurso tiene múltiples aplicaciones, tendencias y ramas de investigación. Aquí nos interesa sobre todo el Análisis Crítico del Discurso (ACD), tendencia aplicada y comprometida que estudia el discurso como práctica social moldeadora de la realidad que conocemos. La premisa teóricafundamental del ACD parte de los trabajos de Jürgen Habermas y Michal Foucault, entre otros, en los que se considera la realidad no como algo ajeno que conocemos a través del lenguaje, sino como algo construido, moldeado y manipulado a través del lenguaje. Esto es, no es que conozcamos lo que nos rodea a través del lenguaje, sino que lo que nos rodea existe de esa manera gracias al lenguaje, o a su manifestación práctica en el ámbito social: el discurso. La sociedad se construye en el discurso, y el discurso se moldea en la sociedad. Quien domina los ámbitos del discurso, domina la sociedad. Un ejemplo práctico: todo gobierno autoritario invierte enomes esfuerzos para controlar todo medio de comunicación y toda forma y derecho de expresión, es decir, trata de controlar el discurso y, a través de él, la sociedad.
De esta manera las relaciones entre DISCURSO y PODER se revelan como un factor fundamental de los fenómenos sociales, políticos e incluso cognitivos y se convierten, pues, en objeto central de los estudios críticos sobre el discurso.
Continuará...